El pie diabético es una de las complicaciones más frecuentes en personas con diabetes. La pérdida de sensibilidad y la mala circulación pueden provocar heridas que pasan desapercibidas y, si no se tratan, derivar en infecciones graves.
Por eso, es fundamental una revisión periódica por un podólogo especializado. En consulta se realiza un control del estado de la piel, las uñas, la circulación y la sensibilidad, además de un tratamiento personalizado si aparecen lesiones o alteraciones.
Claves para el cuidado diario:
- Lavar y secar bien los pies, especialmente entre los dedos.
- Usar calzado cómodo y sin costuras internas.
- Revisar los pies cada día.
Si tenés diabetes, una consulta podológica puede marcar la diferencia.